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July 29 libros viejosno sé si a ustedes, les gustan los libros viejos y antiguos. A mí me gustan más que los nuevos, tal vez porque a su forma y contenido se añade la impronta de los años; la historia conocida o imaginaria de cada ejemplar. Las manos que lo tocaron y los ojos que lo leyeron. Recuerdo cuando era jovencito y estaba tieso de viruta, cómo husmeaba en las librerías de viejo con mi mochila al hombro y maneras de cazador; la alegría salvaje con que, ante las narices de otro fulano más lento de reflejos que yo, me adueñé de los Cuadros de viaje de Heine, en su modesta edición rústica de la colección Universal de Calpe; o la despiadada firmeza con que, al cascar mi abuela, me batí contra mi familia por la preciosa, herencia de la primera y muy usada edición de obras completas de Galdós en Aguilar, donde yo había leído por primera vez los Episodios nacionales. Siempre sostuve que no hay ningún libro inútil. Hasta el más deleznable en apariencia, hasta el libro estúpido que ni siquiera aprende nada de quien lo lee, tiene en algún rincón, en media línea, algo útil para alguien. En realidad los libros no se equivocan nunca, sino que son los lectores quienes yerran al elegir libros inadecuados; cualquier libro es objetivamente noble. Los más antiguos entre ellos nacieron en prensas artesanas, fueron compuestos a mano, las tintas se mezclaron cuidadosamente, el papel se eligió con esmero: buen papel hecho para durar. Muchos fueron orgullo de impresores, encuadernadores y libreros. Los echaron al mundo como a uno lo arrojan a la vida al nacer; y, como los seres humanos, sufrieron el azar, los desastres, las guerras. Pasó el tiempo, y los que habían nacido juntos de la misma prensa y la misma resma de papel, fueron alejándose unos de otros. Igual que los hombres mismos, vivieron suertes diversas; y en la historia de cada uno hubo gloria, fracaso, derrota, tristeza o soledad. Conocieron bibliotecas confortables e inhóspitos tenderetes de traperos. Conocieron manos dulces y manos homicidas, o bibliócidas. También, como los seres humanos, tuvieron sus héroes y sus mártires: unos cayeron en el cumplimiento de su deber, mutilados, desgastados y rotos de tanto ser leídos, como soldados exhaustos que sucumbieran peleando hasta la última página; otros fallecieron estúpida y oscuramente, intonsos, quemados, rotos, asesinados en la flor de su vida. Sin dar nada ni dejar rastro. Estériles. Pero hubo algunos, los afortunados, que sí cayeron en las manos adecuadas: esos fueron leídos y conservados, y fertilizaron nuevos libros que son sus descendientes. Esos libros antiguos o simplemente viejos, raros, curiosos, vulgares, fascinantes, soporíferos, bellos o feos, caros o baratos, todavía andan por acá y por ahí afuera, maravillosamente mezclados y revueltos, y siguen generando ideas, historias, conocimientos y sueños. Son los supervivientes: los que escaparon al fuego, al agua, a los bichos y a los roedores, y sobre todo escaparon al fanatismo, la ignorancia, la estupidez y la maldad de los seres humanos. Esos libros han sufrido desarraigos, expolios, peligros sin cuento para llegar hasta hoy. Los salvaron manos afectuosas, o manos casuales, o manos mercenarias. Da lo mismo. En cualquier caso, manos amigas. Y ahí siguen, dispuestos a abrirse de páginas sin remilgos ante el primero que les diga ojos negros tienes. No se corten, pardiez. Vayan a las librerías de viejo, o a los anticuarios si tienen la suerte de poder permitírselo: se encuentran joyas tanto en traperías como en los más selectos catálogos internacionales, porque el valor real de un libro se lo da quien lo lee. Y no me vengan con la milonga de siempre, que el libro nuevo o viejo es caro; porque también es caro beberse diez cañas, ir al cine a ver una gilipollez gringa, o echar gasolina. Además, existen las bibliotecas públicas. En cualquier caso, cuando lo hagan, acérquense a ellos con el afecto y el respeto de quien se acerca a un digno y noble veterano. Ya he dicho que son supervivientes: unos pocos afortunados entre miles de libros lamentable e irremediablemente perdidos. Por desgracia, el tiempo, la ignorancia y la imbecilidad seguirán mermando las ya menguadas filas de los mejores. Gocen, por tanto, del privilegio de acceder a ellos, ahora que todavía siguen ahí. Y si saben hablar su lenguaje, si saben merecerlos, tal vez una noche tranquila, en un sillón confortable, en la paz de un estudio, en cualquier sitio adecuado, ellos aceptarán contarles en voz baja su fascinante, y vieja, y noble historia. July 19 CARTA A ------Carta a María Tienes catorce años y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuestas para todo. Y además, he pasado la vida echando la pota mientras oía a demasiados apóstoles de vía estrecha, visionarios y sinvergüenzas que decían tener la verdad sentada en el hombro. Yo sólo puedo escribirte que no hay varitas mágicas, ni ábrete sésamos. Esos son cuentos chinos. De lo que sí estoy seguro es de que no hay mejor vacuna que el conocimiento. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del término: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignación. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires. Fíjate bien. Eres el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene diez mil años de historia; de una cultura originalmente mediterránea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que luego se hace romana y fertiliza al occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a América en naves españolas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustración, o fiesta de las ideas, y ochocentismo de revoluciones y esperanzas. O sea, que no naciste ayer. Para conocerte, para comprender, lee al menos lo básico. Estudia la Mitología, y también a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sentó las bases políticas e intelectuales de éste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario básico. Estudia latín si puedes, aunque sólo sea un año o dos, para tener la base, la madre, del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente —como siempre recuerda Pepe Perona, mi amigo el maestro de Gramática—, que Newton escribió en latín sus Principia Mathematica, y que hasta Descartes todala ciencia europea se escribió en esa lengua. Debes hablar inglés y francés por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catalán, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfección ese eficaz y bellísimo instrumento al que aquí llamamos castellano y en todo el mundo, América incluida, conocen como español. Para ello, lee como mínimo a Quevedo y a Cervantes, échale un vistazo al teatro y la poesía del siglo de Oro, conoce a Moratín, que era madrileño, a Galdós, que era canario, a Valle—Inclán, que era gallego, a Pío Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrarás etimologías, aportaciones de todas las lenguas españolas además de las clásicas y semíticas. Con algunos de ellos también aprenderás fácilmente Historia, y eso te llevará a Polibio, Herodoto, Suetonio, Tácito, Muntaner, Moncada, Bernal Díaz del Castillo, Gibbon, Menéndez Pidal, ElIiot, Fernández Álvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compañía con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y que toda la historia de la Filosofía no es, en cierto modo, sino notas a pie de página a las obras de Platón y Aristóteles. Viaja, y hazlo con esos libros en la intención, en la memoria y en la mochila. Verás qué pocos fanatismos e ignorancias de pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una mañana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Llégate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo veían los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebastián mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar latín. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qué sus hombres se fueron a conquistar América, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefardíes en su triste y dilatado exilio. En Granada, Córdoba, Melilla, convéncete de que el moro de la patera nunca será extranjero para ti. Y sitúa todo eso en un marco general, que también es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. Tómate un café en Viena y en París, mira los museos de Londres, descubre una etimología almogávar en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pirámides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacán. Si haces todo eso —o al menos sueñas con hacerlo—, conocerás la única patria que de verdad vale la pena. 19 de noviembre de 2000 ARTURO PÉREZ REVERTE
July 14 vagamundos y sueños viajerosMark Twain decía "Dentro de 20 años estarás más arrepentido de las cosas que no has hecho que de las que has hecho, así que abandona el puerto seguro, caza el viento en las velas. Explora. Sueña con el descubrimiento". Estoy totalmente de acuerdo con él, por eso mi barco siempre está listo para dejar la bahía y navegar con rumbo desconocido. La actitud al viajar es más importante que el viaje mismo; Paul Theroux decía que "el turista no sabe donde ha estado, el viajero no sabe donde va"; lo reafirma Chesterton cuando dice "Un turista viaja para ver lo que quiere ver, un viajero viaja para ver lo que hay realmente allí". A la famosa frase "Lo importante es el viaje, no el destino", yo añadiría que "lo más importante no es el viaje, sino las vivencias", ya que muchas de las personas que he conocido en este viaje me han enriquecido enormemente compartiendo momentos inolvidables
Y ahora qué?. Robando las frases de un anuncio de televisión, que dice algo así: "Ahora que el futuro sucedió ayer, ahora que el hombre es lo más importante para el hombre, ahora que somos menos listos de lo que pensábamos, ahora que no tenemos que ir más deprisa a ninguna parte, ahora que sabemos que el mayor riesgo es no arriesgar, que ya no tenemos que dormir para poder soñar, ahora es el momento de volver a empezar". Si no fuera porque es el anuncio de un coche de lujo, pensaría que lo habían escrito pensando en mí. otro curso se acaba, pero es el momento de volver a empezar y próximamente recibireis noticias y un nuevo viaje "sin rumbo".
Rosa Montero terminaba genialmente un artículo el otro día en el que decía que hay "un conflicto esencial en el ser humano entre el nomadismo y el sedentarismo, entre el descubrimiento y la construcción, entre quedarse e irse, entre arder en el presente o vivir a la espera de que el futuro llegue". Por suerte yo resolví ese conflicto hace tiempo.
¡¡ Hasta Pronto a todos !!
DE LA WEB WWW.VAGAMUNDOS.NET July 04 en mitad del lago irlandéssi piensas que estas vencido,lo estas
si piensas que no te atreves,no lo haras si piensas que te gusatria ganar pero no puedes,no lo lograras si piensas que perderas,ya has perdido porque en la vida encontraras que el exito comienza en la voluntad del hombre,todo esta en el estado mental porque muchas carreras se han perdido antes de haberilas corrido y muchos cobardes han fracasado antes de haber su trabajo empezado piensa en grande y tus hechos creceran piensa en pequeño y quedaras atras piensa que puedes y podras todo esta en el estado mental. si piensas que estas aventajado,lo estas tienes que pensar bien para elevarte tienes que estar seguro de ti mismo antes de intentar ganar un premio la batalla de la vida no siempre la gana el hombre mas fuerte o el ma l igero porque tarde o temprano,el hombre que gana es aquel que puede creer hacerlo rudyard kipling en su libro el exito comienza en la voluntad la foto es cuando el abuelo me monto gratis en la barca en el parque natural de killarney,ross castle detras de mi,haciendo que tocaba los timbales GRACIAS IRISH PEOPLE July 02 INICIOHE DECIDIDO HACER MI BLOG
EN EL IREMOS RECORRIENDO EL CAMINO,REPASANDO HISTORIAS -PERSONAS Y MOMENTOS VIVIDOS
ESPERANDO OTROS POR VENIR
SALU2 |
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